premios Mariano de Cavia

Foto: Ángel de Antonio, ABC

El rey Felipe VI ensalza la labor de los periodistas, editores y medios de información en los premios Mariano de Cavia de ABC.

Una defensa de la prensa libre, próspera y de calidad. Es lo que hacía anoche el Rey Felipe VI durante su discurso en la entrega de la 98 edición de los premios Mariano de Cavia del periodismo español. “Necesitamos periodistas y editores comprometidos con la búsqueda de la verdad y capaces de exponerla con libertad y sin presiones”, aseguraba Su Majestad, quien no dudaba en ensalzar la labor de los diarios españoles en este aspecto. “En España, afortunadamente, los tenemos y confío en que los sabremos cuidar y preservar, porque son el espejo de nuestras vidas, el álbum de nuestra memoria y, a veces incluso, un bastión en defensa de la libertad”, sentenciaba.

El Premio Mariano de Cavia recayó en esta edición en Gregorio Marañón y Bertrán de Lis por el artículo «La desmemoria que no cesa» de El País. Por su parte, el premio Luca de Tena fue para la presidenta-editora del Heraldo de Aragón, Pilar de Yarza Mompeón, por “encarnar la continuidad de un esfuerzo editorial que ya va por la quinta generación de su familia”, y el premio Mingote fue para el fotoperiodista Jesús Fernández Salvadores por la fotografía «El infierno provocado», publicada en Diario de León.

Pilar de Yarza fue la primera mujer en presidir la antigua Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) y hoy refundada en la Asociación de Medios de Información (AMI). Durante su discurso, recorrió la historia familiar y habló del compromiso del Grupo Henneo con “la información veraz, el rigor y la honestidad”. De Yarza terminó su intervención, subrayando que “no es posible una sociedad democrática sin medios de comunicación. No hay democracia sin prensa libre”.

Por su parte, Gregorio Marañón lanzaba una advertencia a los partidos políticos tras los desafíos separatistas que atraviesa España. “Los partidos constitucionalistas deben recuperar los puentes del diálogo. No podemos descalificarnos unos a otros, hay que encontrar juntos una solución a España”, defendía.

Por último, Jesús Fernández Salvadores reivindicaba en su discurso la España rural, la que se muere por la despoblación. “La memoria solo puede ser borrada por el alzhéimer o la desidia. Nuestros pueblos se están muriendo y con ellos toda la sabiduría que sus habitantes han atesorado a lo largo de los siglos. No se puede entender una sociedad sin mayores ni sin pueblos”, afirmaba.