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Sesión del Congreso. Foto INMA

El Congreso Mundial de la International News Media Association (INMA) celebrado a comienzos de mayo en Berlín ha dejado un diagnóstico unánime y una hoja de ruta clara. Ya no basta con producir buen contenido. La marca, la confianza, la diversificación y el frente común frente a las grandes plataformas son las piezas de un nuevo paradigma en el que la prensa española, según muestra la actualidad de la semana, está bien posicionada.

La International News Media Association (INMA) celebró del 4 al 8 de mayo en Berlín su Congreso Mundial 2026, el encuentro internacional de referencia para el sector editorial. Más de 600 directivos de empresas periodísticas de medio centenar de países se reunieron bajo un lema deliberadamente simbólico, «From Walls to Bridges: News Media Reimagined».

El diagnóstico del congreso gira en torno a cuatro fuerzas que, según INMA, redefinen el oficio en 2026. La reinvención, porque el negocio del periodismo vive bajo presión y lleno de posibilidades, y salen adelante los editores que cambian de modelo y no solo se digitalizan. La colisión, ya que tecnología, confianza y transformación chocan a la vez en las redacciones y no se pueden gestionar por separado. La unificación, dado que romper silos entre redacción, producto, tecnología y área comercial se ha vuelto una condición de supervivencia. Y la movilización, el paso de la estrategia a la acción con el talento y las herramientas adecuados.

La síntesis más recordada del congreso la firmó el propio Earl Wilkinson, consejero delegado y director ejecutivo de INMA. En un análisis publicado tras la ceremonia de los Global Media Awards, celebrada en Berlín el 7 de mayo, Wilkinson resumió lo que distingue a los proyectos premiados: «La IA ha pasado de experimento a tejido operativo estratégico, y el embudo lineal de suscripción ha dado paso a sistemas integrados de audiencia centrados en el valor de vida del lector más que en la mera captación». La frase condensa dos cambios estructurales de fondo. La IA deja de ser un producto experimental para volverse columna vertebral del modelo, y la suscripción ya no se mide por cuántos lectores entran, sino por cuánto valor generan a lo largo de la relación.

Marca, confianza y frente común

El congreso dedicó un foco especial al papel de la marca. En un panel particularmente seguido, Wilkinson defendió que, en una era de plataformas, aceleración de la IA, mercantilización del contenido y colapso de la atención, la marca ha dejado de ser una función de marketing para convertirse en el sistema operativo de la empresa periodística moderna. La arquitectura de las marcas periodísticas, sostuvo, descansa hoy sobre seis pilares. Son la claridad de misión, la coherencia del producto, la distintividad editorial, la conexión emocional con la comunidad, la confianza ganada día a día y el coraje editorial de defender algo. El futuro pertenecerá a los editores que entiendan su marca como su norte, resumió. No es retórica. Explica por qué algunas cabeceras consiguen una relación de pago con sus lectores y otras, con presupuestos comparables, no lo logran.

La dimensión democrática del oficio ocupó también un lugar central. Julia Becker, presidenta del consejo de supervisión del Grupo FUNKE, reflexionó sobre la responsabilidad del periodismo en una sociedad democrática en tiempos de presión política, poder de las plataformas y caída de la confianza. Becker insistió en el papel del periodismo independiente como sostén del pluralismo y de la rendición de cuentas a largo plazo, y advirtió sobre la necesidad creciente de proteger a las audiencias más jóvenes frente a la influencia de las plataformas digitales. Esa preocupación, cómo llegar a las nuevas generaciones sin renunciar al rigor que define al oficio, fue uno de los hilos transversales del congreso, presente también en la intervención de Katharine Viner, directora de The Guardian, sobre cómo una redacción global se rediseña para los próximos años.

Un asunto especialmente relevante para la patronal fue la posición común frente a las grandes compañías de inteligencia artificial. Jovan Protic, vicepresidente del consejo de administración de Ringier Axel Springer Polska, defendió que 2026 será el año en que los editores reconozcan que el único camino viable para proteger su propiedad intelectual en la era de la IA pasa por un frente unido. La idea entronca con un análisis publicado por INMA a comienzos de año, que sostiene que, a medida que las compañías de IA rastrean los sitios de los editores y redistribuyen sus contenidos, las redacciones tendrán que centrarse en lo que no puede comprimirse: el trabajo periodístico original, las perspectivas distintivas, el análisis afilado y las historias con voz humana. Las plataformas que se apropian del contenido, paradójicamente, están forzando al sector a redescubrir lo que lo hace valioso.

De Berlín a la prensa española

La hoja de ruta de Berlín conecta con dos hechos de esta misma semana en el ámbito europeo y español. El primero es la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del pasado 12 de mayo, que considera conforme al Derecho de la UE que los Estados establezcan mecanismos de remuneración justa para los editores por el uso de sus contenidos en las plataformas, siempre que esa remuneración compense una autorización previa. Es el frente unido que defendía Protic, traducido a marco jurídico.

El segundo son las señales internas del sector español. El martes se celebró en Oviedo el II Foro del Noroeste, un encuentro organizado por Prensa Ibérica que reunió a los presidentes de Asturias, Galicia y Castilla y León para analizar el desarrollo de esa macrorregión, con la prensa regional como convocante e impulsora del debate territorial. A ello se suman unas suscripciones digitales en consolidación y una diversificación creciente hacia eventos, formación y servicios profesionales. Vista desde Berlín, esa fotografía describe a una prensa que aplica, con sus particularidades, la receta que el congreso fija como hoja de ruta global.

Conviene también ser realistas. El propio congreso reconoció que el sector se enfrenta a tensiones que no van a desaparecer. Son la presión sobre el modelo publicitario, la competencia por la atención, los costes crecientes de la innovación tecnológica, la dificultad de atraer a las audiencias más jóvenes y la necesidad de operar a la vez en superficies muy distintas (web, móvil, newsletters, audio, vídeo, redes y ahora también respuestas generadas por IA). No es una transición sencilla y no se completará en un año. Por primera vez en mucho tiempo, los encuentros internacionales del sector arrojan un consenso operativo claro. Las palancas funcionan, los modelos existen y la dirección está identificada.

Desde la AMI saludamos las conclusiones del Congreso Mundial de INMA y subrayamos lo que tienen de utilidad para el sector español. Marca fuerte, distintividad editorial, relación de valor sostenido con el lector, integración real de la IA en los procesos, diversificación inteligente de ingresos y defensa común del valor de los contenidos frente a las grandes plataformas son las piezas de una estrategia que, vista en el conjunto del año, está dando resultados. La tarea de la patronal, y la de los editores que la integran, pasa por seguir avanzando por esa hoja de ruta y por asegurar que el marco regulatorio, fiscal y publicitario español acompaña ese esfuerzo. La sentencia europea del 12 de mayo y la fotografía global del congreso de Berlín apuntan en la misma dirección. Es una buena dirección, y conviene caminar por ella con paso firme.

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