OpenAI y Microsoft veían a sus chatbots como sustitutos de la prensa
De izquierda a derecha, A. G. Sulzberger (The New York Times), Sam Altman (OpenAI) y Satya Nadella (Microsoft). Fotos: Knight Foundation / CC BY-SA 2.0; Steve Jurvetson / CC BY 2.0; Brian Smale and Microsoft / CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
Los documentos del pleito de The New York Times y otros diarios recogen cómo directivos de OpenAI y Microsoft describen sus productos como sustitutivos de los medios. Los demandantes piden ahora al juez que conceda «poco peso» al apoyo del Departamento de Justicia de EE. UU. a las tecnológicas.
The New York Times demandó a OpenAI y Microsoft el 27 de diciembre de 2023 por infringir sus derechos de autor al usar sus artículos sin permiso ni pago para entrenar modelos de inteligencia artificial. Después se sumaron ocho diarios de los grupos MediaNews y Tribune, entre ellos el Chicago Tribune, además del Center for Investigative Reporting, The Intercept y Ziff Davis. Desde abril de 2025 todas se tramitan en una causa multidistrito ante el juez Sidney H. Stein, del Distrito Sur de Nueva York. Las mociones de juicio sumario, presentadas el 4 de septiembre con amplios pasajes tachados, se hicieron públicas el 17 con muchas menos tachaduras. Se dirime si el entrenamiento encaja en el uso legítimo (fair use), la excepción estadounidense que ampara ciertos usos de obras sin licencia y que pierde fuerza cuando la copia sustituye a la obra original en el mercado.
Sustitutivos, en palabras de los directivos de OpenAI y Microsoft
Nick Turley, responsable de ChatGPT en OpenAI, escribió que los editores se enfrentan a una «amenaza existencial» por los productos de su compañía. Los demandantes sostienen que OpenAI lo tenía claro ya en junio de 2023. También dejó constancia de que «nuestros productos son en gran medida sustitutivos, y punto», y añadió que serán «cada vez más sustitutivos a medida que mejoren». A su juicio, una vez que el chatbot ofrece directamente una respuesta, el usuario deja de tener motivos para acceder a los enlaces originales. Esta afirmación aparece en la demanda presentada por los diarios, que se apoya en documentos internos que todavía permanecen bajo secreto judicial.
El consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, se mostró de acuerdo, bajo juramento, con que conversar con chatbots «ha sustituido» a las webs de los editores, al ofrecer la información «ahí mismo, en la plataforma de IA, en lugar de tener que ir a la fuente original». Greg Brockman, cofundador y presidente de OpenAI, comentó a sus colegas que la empresa era «excelente en noticias» y que el modelo completaba con acierto frases de artículos de The New York Times. Cuando un empleado le hizo llegar «un truco para saltarse el muro de pago» del diario, Brockman respondió «ah, genial».
Declaración bajo juramento
«Quien quiera usar cualquier contenido tras un muro de pago debería obtener una licencia, ya sea para […] fundamentar respuestas o para entrenamiento»*

Satya Nadella
Consejero delegado de Microsoft
Foto: Brian Smale and Microsoft / CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
*The New York Times Co. v. Microsoft Corp. et al., No. 1:23-cv-11195 (S.D.N.Y. 2024). Transcripción de la declaración bajo juramento de Satya Nadella.
Según el escrito, Brent Hecht, director de Ciencia Aplicada de Microsoft, advirtió en un documento interno, redactado poco después de presentarse la demanda, de una «espiral destructiva» que perjudicará a la vez a los modelos de la compañía y a toda la web. «Es muy inusual que un producto final amenace los cimientos económicos de sus proveedores esenciales», añade el texto. Microsoft ha respondido que esos comentarios «reflejan la perspectiva individual de un empleado» y no representan la opinión de la empresa.
Las demandadas alegan que el entrenamiento está amparado por el fair use. OpenAI afirma en su moción que «nadie es dueño de los hechos, igual que nadie es dueño del lenguaje, la gramática o el estilo». Microsoft habla de un uso «nuevo y diferente». Para los abogados de los editores, esas declaraciones desmontan la defensa porque la sustitución es la «bestia negra» del derecho de autor, expresión que toman del Tribunal Supremo de EE. UU. en el caso Warhol.
El Departamento de Justicia respalda a OpenAI frente a The New York Times
El 1 de septiembre, tres días antes de las mociones, el Departamento de Justicia de la Administración Trump presentó una declaración de interés (statement of interest) en la que pide al tribunal que rechace «cualquier argumento» de que entrenar modelos de lenguaje con textos protegidos vulnera el derecho de autor. La declaración califica ese entrenamiento de «extraordinariamente transformador» y lo vincula a la seguridad nacional. Añade que las normas que dificulten el desarrollo de una industria de IA sólida dan «una ventaja competitiva a adversarios extranjeros» y que las licencias funcionarían sobre todo como «grandes subvenciones para las viejas empresas de los medios tradicionales». Su análisis se centra en el entrenamiento y reconoce que un modelo que reconstruya y difunda una obra original podría no hacer un uso transformador.
Los diarios respondieron el 28 de septiembre con una petición al juez Stein para que conceda «poco peso» a la opinión del Gobierno. Recuerdan que el Departamento de Justicia fijó su posición antes de que se levantaran las tachaduras y sin conocer un expediente que incluye las declaraciones de más de 70 testigos y decenas de informes periciales. Le reprochan que despache en una nota al pie el informe de mayo de 2025 de la Oficina de Derechos de Autor de EE. UU. sobre el entrenamiento de IA y niegan que las licencias sean una barrera de entrada. Frente al argumento de la seguridad nacional, citan la sentencia del caso Kadrey contra Meta, en la que también se apoya OpenAI, según la cual declarar que una copia no es uso legítimo «no significa necesariamente que quien copia tenga que dejar de hacerlo; significa que tiene que obtener permiso».
Para los demandantes, que el Departamento de Justicia ignore cualquier opinión contraria «sugiere que pudo dejarse influir por consideraciones ajenas al caso, incluidos los intereses políticos y económicos de la Administración». Citan además informaciones de prensa sobre donaciones de directivos de empresas de IA, incluidos los de las demandadas, y sobre una participación del 5 % en OpenAI que se habría ofrecido al Gobierno. Los propios abogados admiten que los factores políticos influyen siempre en alguna medida en las posiciones del Gobierno ante los tribunales. En un comunicado del mismo día, el portavoz del NYT, Graham James, afirmó que la intervención de Washington «parece un intento de enriquecer aún más a las mayores empresas del mundo, y a los mayores donantes de la Administración, mientras se socava la prensa libre de este país». A 1 de octubre no consta respuesta pública de OpenAI, de Microsoft ni del Departamento de Justicia.
Hasta un 93 % menos de clics y un primer fallo en apelación
Los datos internos de Microsoft recogidos en el escrito muestran que la tasa de clics hacia las webs del NYT era entre un 87 % y un 93 % menor en Bing Chat, hoy Copilot, que en el buscador tradicional de Bing. Para los ocho diarios de MediaNews y Tribune, la diferencia oscila entre el 83 % y el 91 %, y para las webs de Ziff Davis, entre el 51 % y el 94 %. La comparación se limita a los clics y no mide el tráfico total de los diarios. Un ingeniero de OpenAI afirmó que «por muy visibles que mostremos los enlaces, los usuarios no harán clic».
La causa agrupa demandas de medios y de autores de libros, y el propio Gobierno precisa que sus argumentos valen para todas ellas y para los casos relacionados. OpenAI invoca la sentencia Kadrey y la de Bartz contra Anthropic, ambas de 2025, que consideraron uso legítimo el entrenamiento con libros. El 29 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito confirmó que Ross Intelligence no podía ampararse en esa excepción por entrenar su buscador jurídico con contenidos de Westlaw, propiedad de Thomson Reuters. Es el primer gran fallo de un tribunal federal de apelación sobre el uso legítimo en el entrenamiento de IA.
Las réplicas a las mociones están fijadas para el 6 de noviembre. OpenAI y Microsoft pidieron el 22 de septiembre dos semanas más de plazo, y The New York Times pidió que, en ese caso, se amplíe todo el calendario. Según Axios, Stein decidirá en los próximos meses si el caso, o parte de él, llega a juicio el año que viene.
Stein tendrá que resolver si un producto que sus responsables describieron como sustitutivo de los medios puede ampararse en el uso legítimo. Su decisión servirá de referencia para los editores cuyo trabajo alimenta hoy los sistemas de IA. En su escrito del 28 de septiembre, los diarios plantean dos preguntas: «¿Qué pasará cuando todos los periodistas formados se queden sin trabajo? ¿Quién contará las noticias?».