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Desde hace más de un año, el corresponsal publica cada día una fotografía para denunciar el uso del hambre como arma de guerra en Palestina. En la 42ª edición de los prestigiosos premios Ortega y Gasset, el periodista vasco recibió este galardón en la categoría de mejor cobertura multimedia.

“Tan simple como un plato, tan duro como el hambre”. Estas palabras, escritas en su perfil de Instagram, resumen el valioso trabajo que Mikel Ayestaran ha venido realizando en Gaza, al publicar cada día en su red social el menú de una familia de la Franja para contar los horrores de la guerra desde otro ángulo: el del hambre.

En reconocimiento a esta cobertura multimedia, recibió recientemente el prestigioso premio Ortega y Gasset, concedido por el diario El País, en una ceremonia celebrada el 5 de mayo en Barcelona.

Un premio que se suma a otros reconocimientos obtenidos a lo largo de su trayectoria. Nacido en Beasain (Guipúzcoa), el periodista dejó hace 20 años una oficina para convertirse en freelance y dedicarse a cubrir temas internacionales. Comenzó con la cobertura de la invasión israelí de Líbano, y después en Siria, Afganistán, Irak, Pakistán, Irán, Túnez, Libia, Egipto, Yemen o la India. Como corresponsal de guerra en Oriente Medio, colabora de forma permanente con los diarios de Vocento.

Según dijo al recibir el premio Ortega y Gasset, cada foto que publica con un “menú de Gaza” es una forma efectiva de “denunciar el uso del hambre como arma de guerra”.

“El proyecto nació para morir lo antes posible. Solo espero que las armas dejen de regir en Gaza”, declaró a El País el reportero, que desde 2015 vive en Jerusalén con su familia. Desde allí se desplaza para informar sobre Gaza, un territorio en el que el Gobierno israelí controla la entrada de periodistas extranjeros y en el que, según la Federación Internacional de Periodistas, han muerto 160 reporteros y trabajadores de medios palestinos en el transcurso de la guerra.

Cada una de las fotografías que Mikel publica en Instagram va acompañada de una historia real del conflicto, en el que más de 80 personas han muerto en los bombardeos de los últimos días. En una de sus últimas fotos, con la imagen de un plato de berenjenas fritas, el periodista narra el periplo que deben vivir los gazatíes para conseguir esta hortaliza, que solo se encuentra en el norte. “El kilo alcanza los 10 euros y Amal compra lo justo. La ración final para cada uno es escasa, pero sirve para recordar el sabor de algo fresco”.

En otra imagen, que muestra un falafel elaborado con garbanzos enlatados, Mikel escribe: “La noche ha vuelto a ser dura y durante toda la mañana no cesan los bombardeos. Quien no muere por las bombas, muere poco a poco de hambre y pena”.

Y acompañando la imagen de un plato de lentejas, asegura: “Los rumores de la posible apertura de los pasos ganan fuerza en vísperas de la visita de Trump a la región, pero de momento son solo rumores”.

A través de sus platos y textos, el periodista vasco ha hablado sobre el encarecimiento de los productos, las treguas fallidas, los rumores de reapertura de las fronteras, la imposibilidad de pescar o la escasez de agua potable. En resumen, el difícil día a día de las familias gazatíes para sortear la guerra y el bloqueo de Israel.

Por ello, al concederle este reconocimiento, el jurado destacó “el inteligente uso de los recursos en el relato de una historia que se ha contado de una forma muy original. Los menús, frugales y pobres, combinan las penalidades y la dignidad de los habitantes de Gaza. No es sencillo contar bien una historia a través de las redes sociales. Aquí se consigue mediante el periodismo de continuidad, con una repetición que forma parte del relato, con una fórmula de largo aliento y un estilo directo que da alma a la historia. Las imágenes, acompañadas de un texto mínimo, describen la crudeza cotidiana de la vida en Gaza”.

El jurado de esta edición estuvo compuesto por el escritor Martín Caparrós; la aspirante a astronauta Sara García; el filósofo y escritor Santiago Alba Rico; y, por parte de El País, participaron su directora, Pepa Bueno; la defensora del lector, Soledad Alcaide; y la representante del comité de redacción del periódico, Brenda Valverde.

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