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El CEO del Financial Times, John Ridding, explica cómo conseguir que la gente pague por el acceso a los medios. Hace algunas décadas, expertos rechazaban la idea de las suscripciones online, pero esto hoy en día está cambiando.

Por aquel entonces, el pensamiento en Internet se basaba en que debía ser libre, así que cuando el Financial Times decidió hacer que su contenido fuese de pago, las reacciones en el mundo de la tecnología fueron bastante hostiles y escépticas.

Hoy en día, no obstante, dos terceras partes de los 900.000 suscriptores del Financial Times, son clientes digitales. Las suscripciones han superado a la publicidad como principal fuente de ingresos de la empresa, que también supone aproximadamente dos tercios del total.

“Gran parte de la industria descartó demasiado rápido la posibilidad de cobrar por el contenido. Desde mi punto de vista, si tu empresa tiene algo que te diferencie, que te haga especial, esto puede convertirse en identidad de marca”, decía Ridding a una entrevista concedida a la revista Recode.

En ella también habló sobre la resistencia que se encontró en algunas de las grandes plataformas tecnológicas, que distribuyen contenido de forma gratuita, como Google. Google insiste en que los lectores al pinchar en un enlace en los resultados de la búsqueda, deben obtener “el primer click gratis”, es decir, que al entrar en la página no se encuentren con una página de pago.

Ridding explica que el pensamiento del Financial Times ha cambiado a lo largo del tiempo. Ahora, en vez de darles a los lectores un número concreto de artículos al mes – que es el modelo de negocio medido que llevan otros periódicos como el New York Times o el Washington Post – decide dar acceso libre y gratuito el primer mes.

“Pensamos, ¿qué es lo que realmente queremos hacer? Queremos conseguir que la gente tenga el mismo hábito en digital que el que tenía en físico. Un modelo medido va en contra de eso porque, por definición, somos personas racionales”.