IA y fake news

La IA puede ser una herramienta muy útil a la hora de detectar propaganda en la red, pero esta tecnología también puede ser aprovechada para crear noticias falsas.

Todos los gurús en esto de los medios auguran como tendencia la aplicación y el desarrollo de sistemas dotados con IA. La Inteligencia Artificial puede ayudar en muchas cosas. ¿También en  la detección de las llamadas noticias falsas? La respuesta es sí.

Mark Zuckerberg ya avanzó en el Congreso de EEUU que Facebook iba a utilizar esta tecnología para detectar las fake news publicadas en la red social. ¿Cómo? La utilización de algoritmos no es nueva. Un tipo de IA, los algoritmos de aprendizaje automático, ya se emplean desde hace años para combatir el spam en mensajes electrónicos y llamadas telefónicas. También se utilizan para ayudar a identificar que detrás del que teclea un código no es un robot, sino una persona. Por lo que, basándose en esta tecnología, los sistemas de IA pueden evaluar si un texto o un titular coinciden con el contenido real de un artículo que alguien comparte en Internet. También podrían ayudar a detectar cuentas en redes sociales o páginas que difunden fake news.

Sin embargo, no son pocos los expertos los que advierten de que la solución contra las llamadas noticias falsas no está en esta tecnología, sino en la Inteligencia Humana. Y es que solo hay que recordar el famoso vídeo del falso Barack Obama que abrió informativos en la BBC gracias a un prototipo creado por investigadores de la Universidad de Washington que empleaba IA.

La Inteligencia Artificial no solo puede emplearse para fines “dudosos”, sino que tiene sus limitaciones como que se basa en la suposición de que, quien difunde noticias falsas, no cambia de táctica.

Al final, la clave para los expertos está en la inteligencia humana y en la educación digital que reciben las personas para aprender a distinguir lo falso de lo real en internet.

En este sentido, pueden servir de pequeña guía los consejos que hace días ofrecían en EL PAÍS para identificar que estamos ante una noticia falsa. Entre ellos, desconfiar de las noticias que no aparezcan en las webs de los grandes periódicos, de las noticias que no mencionen a sus fuentes, aquellas cuyo contenido sea de baja calidad o que sean demasiado buenas o malas como para ser ciertas.