Un estudio en la Universidad de Twente revela que los usuarios confunden con frecuencia los anuncios en Instagram con publicaciones convencionales.
La línea que separa la información de la publicidad en redes sociales es cada vez más difusa. Un estudio realizado en la Universidad de Twente (Países Bajos) confirma que los usuarios de Instagram tienen serias dificultades para identificar cuándo están viendo un anuncio.
La investigación
El equipo de la investigadora Maike Hübner analizó el comportamiento de 152 usuarios habituales de Instagram, a los que se les mostró un muro simulado con 29 publicaciones, de las cuales 8 eran anuncios. La mayoría de los participantes no supo distinguir qué contenidos eran publicitarios, incluso después de observarlos con atención. Al conocer los resultados, muchos se mostraron sorprendidos por la cantidad de anuncios que habían pasado inadvertidos.
Etiquetas insuficientes
La normativa europea, a través de la Ley de Servicios Digitales, exige que la publicidad esté claramente señalizada. Sin embargo, el estudio concluye que las etiquetas utilizadas actualmente no cumplen su objetivo. El ritmo acelerado de consumo en redes sociales —basado en un desplazamiento continuo y superficial— dificulta que los usuarios perciban los indicadores de contenido patrocinado.
El experto en marketing digital Jean Éric Pelet subraya que este diseño responde a una lógica de plataforma: todo está pensado para maximizar la atención inmediata, lo que reduce la capacidad de distinguir entre información y publicidad.
Consecuencias para la credibilidad
El informe advierte de que esta confusión afecta directamente a la confianza del usuario en el ecosistema digital. La delgada frontera entre publicidad y periodismo puede erosionar la credibilidad de los medios si los lectores perciben que los contenidos informativos y comerciales se presentan de manera indistinta.
La investigación de Twente coincide con otros trabajos internacionales que señalan la misma tendencia: la publicidad nativa en redes sociales es cada vez más difícil de detectar, lo que obliga a medios y plataformas a reforzar sus mecanismos de transparencia.
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