The Economist se ha propuesto -según cuentan en Digiday- convertir a sus lectores y visitantes digitales en nuevos suscriptores. ¿Cómo? No queda otra que a través de su contenido. Un contenido, muchas veces de pago (tiene un muro de pago medido a través del cual podemos leer unos tres artículos más en profundidad por semana), y otras veces, gratuito. En cualquier caso contenido de calidad para el que ha reforzado equipos que lo suministran a través de plataformas sociales como Facebook.
Los resultados ya han comenzado a notarse. La publicación ha crecido en seguidores de redes sociales en un 25% en el último año, hasta alcanzar los 44 millones de seguidores entre Facebook, Snapchat, Twitter y LinkedIn.
Uno de los grandes éxitos de The Economist tiene que ver con su apuesta por Snapchat Discover. El canal de historias de la red social crea una continuidad en el lector al que se le ofrece contenido de calidad. El resultado: entre 3 y 4 millones de personas cada fin de semana, “enganchadas”.
No es, sin embargo, un camino fácil y rápido. Conseguir más abonados digitales lleva su tiempo (semanas han calculado dede The Economist) y mucho esfuerzo. Pero hay que reemplazar la caída de ingresos por publicidad en la impresión, ingresos que hasta el momento, no han reemplazado la publicidad digital.
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