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Documentos internos revelados por Reuters muestran que hasta el 10% de los ingresos de Meta en 2024 procedieron de estafas y anuncios prohibidos. La compañía ignoró millones de alertas, expuso a sus usuarios a 15.000 millones de anuncios de “alto riesgo” al día y permitió que estafadores suplantaran a figuras públicas en campañas de inversión. Pese a ello, solo bloqueaba a anunciantes con un 95% de certeza de fraude y en muchos casos aplicaba tarifas más altas en lugar de vetarlos.

Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, habría obtenido en 2024 hasta un 10% de sus ingresos globales a partir de anuncios fraudulentos, estafas o promociones de productos prohibidos, según documentos internos filtrados a Reuters. 

La cifra equivale a 16.000 millones de dólares al año, de los cuales al menos 600 millones de libras procedían del mercado británico, superando así a los ingresos por publicidad legítima de toda la industria de noticias online del Reino Unido, que en 2024 quedaron por debajo de las 600 millones de libras.

Los informes internos citados por Reuters establecían además que los usuarios estaban expuestos a 15.000 millones de anuncios de “alto riesgo” cada día, una escala que revela la magnitud del problema y de la permisividad de Meta ante este tipo de actividad.

Un ecosistema fértil para la estafa digital

Meta es la mayor plataforma digital del Reino Unido, con británicos que pasan más de una hora diaria en sus redes sociales. Esta posición central, unida a sus sistemas automatizados de publicidad, ha permitido que proliferen anuncios de inversión fraudulentos que suplantan a figuras altamente reconocibles. Press Gazette ha documentado campañas falsas que utilizan la imagen de Martin Wolf, Steven Bartlett, Martin Lewis o Richard Quest para llevar a los usuarios a grupos de WhatsApp asociados a estafas tipo “pig-butchering”.

Los estafadores reproducen con facilidad anuncios idénticos a los de firmas legítimas, aprovechando que Meta únicamente elimina las campañas cuando es alertada y que su sistema de autoservicio permite reactivar nuevas versiones en cuestión de minutos.

“Es más fácil estafar en Meta que en Google”

Otros documentos internos citados por El Mundo y Reuters muestran que la compañía tenía un conocimiento claro del problema. Una revisión interna de abril de 2025 sobre foros donde operan estafadores concluía que “es más fácil publicitar estafas en las plataformas de Meta que en Google”.

Una presentación interna de mayo de 2025, revelada por Reuters, estimó que las plataformas de Meta estuvieron involucradas en un tercio de todas las estafas exitosas en Estados Unidos. En Reino Unido, el Payments Systems Regulator atribuyó a Meta el 54% de los incidentes de estafas con pagos en 2023.

A pesar de ello, la compañía solo vetaba completamente a un anunciante cuando su sistema automatizado tenía un 95% de certeza de fraude. Cuando había sospechas significativas pero no absolutas, Meta no eliminaba los anuncios: simplemente cobraba tarifas publicitarias más altas a los posibles estafadores, según los documentos citados por El Mundo.

100.000 denuncias semanales ignoradas y recortes en moderación

Reuters reveló que Meta llegó a ignorar hasta el 96% de las 100.000 denuncias semanales de estafas enviadas por los usuarios en 2023. Esto se debe a que la empresa había recortado equipos de moderación, lo que provocó que la mayoría de las alertas no fueran procesadas.

La propia compañía reconocía internamente el riesgo regulatorio y el coste de las futuras sanciones. En sus informes confidenciales se mencionaba que Meta priorizaba la aplicación de medidas “en las regiones donde las multas serían más severas”, considerando que el coste de eliminar contenido ilegal era comparable al de asumir sanciones.

Una acción que afecta al entorno publicitario

La expansión masiva de anuncios fraudulentos en plataformas digitales no solo perjudica a los usuarios, sino que altera de forma profunda el ecosistema publicitario. La ausencia de controles refuerza la competencia desleal, que afecta tanto a los medios de comunicación como a los anunciantes legítimos y a los propios ciudadanos. 

Por ello, desde la AMI insistimos en la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión, verificación y retirada de anuncios, así como en la importancia de que las grandes plataformas tecnológicas asuman una responsabilidad proporcional a su tamaño e influencia. Frenar estas prácticas es fundamental para restaurar la confianza, garantizar la integridad del mercado y proteger la sostenibilidad del sector informativo. 

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