Hay lugares en el mundo en el que la libertad de prensa sigue siendo coartada por el poder, ya sea político, social o económico. En pleno siglo XXI hay muchos países en los que la práctica periodística se convierte en una profesión de riesgo, por la que los profesionales pueden ir a la cárcel, recibir amenazas e, incluso, morir por ello.
Es el caso de la periodista filipina Maria Ressa, que lleva años defendiéndose de las acusaciones vertidas por el Gobierno filipino debido a su lucha contras las drogas y las injusticias en su país y también por sus duras críticas hacia su presidente, Rodrigo Duterte. Tanto es así que los defensores de los derechos humanos y también los de la libertad de prensa aseguran que el gobierno de ese país está reprimiendo frontalmente la libertad que deberían ostentar todos los medios de comunicación.
Buen ejemplo de ello es que su Cámara de Representantes ha aprobado un proyecto de ley antiterrorista que permite designar como terrorista a cualquier crítico del gobierno y, por lo tanto, ser detenido sin una orden judicial y retenido hasta por 24 días.
A esta lacra que acarrea el sector a lo largo de toda su historia, se suma ahora el actual panorama de crisis sanitaria, social, económica y de desinformación que ha traído consigo la pandemia de la Covid. Un tema, el de las fake news, que se dispara debido al desarrollo tecnológico y las redes sociales (en las que se apoyan varios líderes políticos para lanzar sus mensajes y obtener beneficio).
“El problema con las operaciones de influencia es que, combinado con la tecnología, polariza a la sociedad. Si desde los medios de comunicación se trata de dar a los lectores una comprobación de hechos, estos no se inmutan porque entra en juego su sesgo cognitivo», afirma Ressa. “Desgraciadamente la desinformación se distribuye más rápido en la web y en redes sociales y una mentira contada un millón de veces, se convierte en un hecho, y si los hechos son discutibles, la sociedad se polariza» explica la periodista.
Sin embargo, las amenazas, incriminaciones, discriminaciones, desinformación, etc. no deben mermar la capacidad que mantiene la esencia del periodismo de calidad. El periodismo constructivo, veraz y responsable es la clave para que una sociedad sea libre. “El periodismo de investigación es más importante hoy que nunca, para poder enfrentar a los mayores poderes del gobierno y también para combatir la desinformación que se permite en las plataformas tecnológicas” dice Maria Ressa.
Los medios de comunicación hoy en día deben prestarse más que nunca al servicio de la comunidad, de la verdad, de la constatación de los hechos y de la redacción objetiva. Es su arma para defenderse de los ataques. Es la manera en la que reflejar el papel social que cumple en cada sociedad.
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