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En el marco del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, conmemorado el 26 de abril,  hablamos de los desafíos que suponen las nuevas tecnologías y las redes sociales, que plantean un escenario complejo para que los medios puedan garantizar sus derechos de autor y la propiedad de sus contenidos e información. 

Hace 55 años entró en vigor en todo el mundo el Convenio de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Y desde hace 25 años, los Estados miembros de la OMPI decidieron que cada 26 de abril se celebraría el Día de la Propiedad Intelectual como una oportunidad para reconocer las contribuciones de inventores y creadores en todo el mundo.

El periodismo, materializado en datos, noticias, reportajes, crónicas, fotografías, vídeos o documentales, es una creación humana indispensable para el sostenimiento de la sociedad y de las democracias. Por ello, en el Día Mundial de la Propiedad Intelectual resulta urgente poner sobre la mesa los retos a los que se enfrentan los medios de comunicación para proteger un bien fundamental: sus contenidos.

La propiedad intelectual, tradicionalmente vinculada a libros, música y patentes, se ha convertido en una cuestión crítica para la sostenibilidad del periodismo profesional. Hoy, los medios no solo compiten por la atención, sino también por preservar la autoría, el valor económico y la integridad de sus producciones informativas, en un entorno donde copiar, transformar y redistribuir contenidos se ha vuelto trivial.

La lucha por los derechos de autor y la propiedad intelectual de los medios de comunicación va mucho más allá de una simple reivindicación económica, pues lo que está en juego es el futuro del periodismo y del derecho a la información. Salvaguardar los contenidos y a sus creadores implica proteger el periodismo de calidad. En ese sentido se expresó la Fundación Internacional de Periodistas (FIP), que en el marco de esta fecha aseguró: “solo podremos evitar una apocalipsis de la información si fortalecemos las leyes que resguardan los derechos de autor”.

La necesidad de garantizar la libertad e independencia de los medios ha sido debatida a nivel europeo, donde el legislador ha promovido, por ejemplo, la Directiva sobre los derechos de autor y derechos afines en el mercado único digital, junto con otras disposiciones específicas para editores y autores de prensa, que buscan generar un mayor equilibrio frente al poder que ostentan las grandes plataformas tecnológicas.

Sin embargo, las normativas aún resultan insuficientes ante el rápido avance de las nuevas tecnologías, y las regulaciones siguen siendo ambiguas a la hora de afrontar retos concretos en la protección de la propiedad intelectual y los derechos de autor de los medios. A continuación, se exponen cuatro retos clave que ilustran la complejidad del escenario actual.

Extracción de información en la era de la IA

La irrupción de modelos de inteligencia artificial generativa como ChatGPT (OpenAI), Bard (Google) y Claude (Anthropic) ha generado una tormenta legal en torno a la propiedad intelectual.

Aunque aún no existen estadísticas claras ni transparentes sobre la cantidad de contenidos de medios y periodistas que han sido extraídos por las plataformas de IA para entrenar sus modelos, se estima que el volumen es elevado. Esto ha llevado a medios de todo el mundo a iniciar acciones legales y reclamar una regulación que proteja su autoría y el ejercicio del periodismo.

Medios internacionales como The New York Times, Getty Images o Reuters han iniciado procesos judiciales contra empresas desarrolladoras de IA por el uso indebido de sus archivos informativos para entrenar algoritmos.

Recientemente, más de 100 medios estadounidenses lanzaron la campaña “Apoya a la IA responsable”, impulsada por la asociación comercial News/Media Alliance. En ella, exigieron al Gobierno federal que detuviera el “robo de la IA” que utiliza sus contenidos sin permiso ni compensación económica.

En la Unión Europea, una coalición de medios, editores y representantes de las industrias culturales y creativas rechazó el borrador del Código de Buenas Prácticas sobre la IA por no garantizar la protección de los derechos de autor.

Acuerdos de licencia ante las nuevas tecnologías

Mientras algunos grandes grupos editoriales han optado por la vía judicial para reclamar la protección de sus derechos de autor frente a las plataformas de inteligencia artificial, otros han decidido alcanzar acuerdos de licencia con estas empresas tecnológicas, permitiéndoles el uso de sus contenidos a cambio de una compensación económica o de otros beneficios.

Uno de los primeros en firmar un acuerdo de este tipo con OpenAI fue Associated Press. Y en diciembre de 2023, el grupo alemán Axel Springer también selló un pacto con OpenAI que permite a la empresa entrenar sus modelos con sus contenidos, a cambio de ofrecer a los usuarios de ChatGPT resúmenes de noticias de sus diferentes cabeceras.

Aunque la mayoría de Estados miembros de la UE se han mostrado favorables a estos acuerdos, todavía falta una regulación clara que garantice el cumplimiento de los mismos y una retribución justa.

Por ejemplo, no existe aún un modelo de remuneración unificado. Mientras algunos Estados abogan por licencias individuales, otros proponen sistemas de licencias colectivas extendidas.

La autoría de los contenidos generados por IA

La inteligencia artificial generativa ha hecho posible la creación automatizada de contenidos: textos, imágenes, vídeos, diseños y audios. Según el informe global de Journalism AI, más del 75 % de las redacciones utilizan esta tecnología, sobre todo para la producción de noticias.

Esto ha generado una nueva preocupación: ¿a quién corresponden los derechos de autor de los contenidos generados por estas plataformas?

En diciembre de 2024, el Consejo de la Unión Europea publicó un documento que recoge las aportaciones de los 27 Estados miembros en el debate sobre la IA y la propiedad intelectual. Según el informe, existe consenso en que no es necesario crear un nuevo derecho para los contenidos generados por IA. No obstante, persisten dudas sobre cómo proteger los contenidos en los que ha habido intervención humana, aunque asistida por IA.

“Quedó claro que no existe legislación nacional, jurisprudencia ni normas no vinculantes que regulen la protección de los derechos de autor de los contenidos generados por IA en los Estados miembros. La opinión general es que las obras pueden beneficiarse de esta protección solo si la aportación humana en su proceso creativo ha sido significativa y se cumplen todos los requisitos legales”, señala el documento.

Más allá de la IA: reutilización no autorizada y viralización descontrolada

La IA no es el único reto. Las redes sociales, aplicaciones de mensajería y blogs también vulneran con frecuencia los derechos de propiedad intelectual y autoría.

Es cada vez más común encontrar noticias replicadas en blogs o redes sociales sin atribuir la autoría al medio o al periodista que las ha creado. Este fenómeno de “copia y pega”, amplificado por plataformas como Facebook, Telegram o TikTok, supone pérdidas económicas significativas para los medios.

Ante esta situación, el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) recuerda que, aunque es lícito compartir contenidos abiertos autorizados por el propio medio, no ocurre lo mismo con los artículos reservados para suscriptores o protegidos por muros de pago. Fotografiar o escanear estos artículos para difundirlos en redes sociales supone una infracción de los derechos de autor.

Además de las capturas de pantalla de contenido protegido, también se infringen derechos mediante la difusión de imágenes de fotógrafos profesionales sin atribución ni licencia, o a través de la publicación de vídeos de medios de comunicación en plataformas como YouTube, TikTok o Facebook sin mencionar a sus autores.

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