EP buildings of the European Parliament in Brussels.
La organización internacional ha advertido que, pese a que este reglamento es de aplicación directa, muchas de sus medidas siguen sin ser acatadas por los países de la Unión Europea.
El pasado 8 de agosto entró plenamente en vigor el Reglamento Europeo de Libertad de Medios (EMFA, por sus siglas en inglés), una norma que busca blindar la independencia de la prensa y garantizar la transparencia en la propiedad y financiación de los medios de comunicación en toda la Unión Europea. Sin embargo, a juicio de Reporteros Sin Fronteras (RSF), el avance “corre el riesgo de quedarse en papel mojado” si los Estados miembros no muestran una voluntad política real para cumplirlo.
La organización advierte que, pese a que el reglamento es de aplicación directa y no requiere transposición, muchas de sus medidas clave siguen sin implementarse. Entre ellas figuran la protección efectiva de las fuentes periodísticas y la garantía de independencia editorial de los medios públicos, que en varios países continúan expuestos a presiones políticas. RSF reclama a la Comisión Europea que no se limite a supervisar, sino que actúe de forma contundente e incluso recurra a procedimientos de infracción cuando los gobiernos incumplan.
“El 8 de agosto de 2025 debería ser una fecha para celebrar un hito histórico en la protección de la libertad de prensa en Europa, con la plena aplicación de la EMFA. Sin embargo, esta oportunidad se ve empañada por la inacción: pese a haber contado con más de un año, muchos Estados miembros aún no han adaptado sus legislaciones nacionales. Este retraso revela una preocupante falta de revisión crítica de sus marcos normativos”, ha dicho Thibaut Bruttin, director general de Reporteros sin Fronteras.
La organización destacó que en países como Alemania se anunció en mayo un proyecto de tratado sobre los medios digitales, con el fin de aplicar algunas disposiciones de la EMFA. Sin embargo, el proceso se ha quedado estancado. Y en Francia, el proyecto de ley para introducir los cambios legislativos exigidos por la EMFA no se presentará al Parlamento hasta otoño.
Preocupa especialmente la situación en Estados como Hungría, Malta o Grecia, donde la interferencia política en los medios públicos y la falta de transparencia siguen siendo estructurales. En Malta, por ejemplo, la radiotelevisión pública (PBS) continúa bajo el control del Ejecutivo, con nombramientos opacos y sin las reformas que exige la nueva legislación europea. En contraste, países como Dinamarca o Suecia han dado pasos más rápidos para adaptarse a las nuevas exigencias.
En España, el Gobierno ha enviado a las Cortes un proyecto de ley que habilita a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para sancionar a medios y plataformas digitales que incumplan las obligaciones de transparencia y pluralismo previstas en el EMFA, con multas que podrían llegar a 1,5 millones de euros. Sin embargo, el país aún no ha completado todas las medidas contempladas en su plan de adaptación.
Carlos Aguilar, consejero de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que durante el 2025 presidirá el nuevo Comité Europeo de Servicios de Medios de Comunicación, aseguró en declaraciones a EFE que en España la aplicación del Reglamento Europeo de Libertad de Medios avanza a ritmo intermedio.
Aunque el Consejo de Ministros envió el 29 de julio al Congreso el proyecto de Ley de Gobernanza Democrática de los Servicios Digitales y de Ordenación de los Medios de Comunicación —que incorpora parte de las disposiciones del EMFA y amplía las competencias de la CNMC—, aún quedan aspectos clave pendientes de desarrollo, como la supervisión del gasto público en publicidad institucional o la elección de directivos de medios públicos con los criterios que exige la norma europea. Aguilar advierte que lo esencial es que la adaptación se haga “cuanto antes y bien”, y destaca la importancia de que haya voluntad política para adaptar esta normativa.
Desde Bruselas, el Parlamento Europeo ya ha advertido que mantendrá un seguimiento estrecho sobre la aplicación del reglamento. El mensaje es claro: la libertad de prensa no se preserva solo con leyes, sino con la determinación política para que se cumplan. Y ese compromiso, según Reporteros Sin Fronteras, sigue sin ser evidente en buena parte de la Unión.
La eurodiputada Sabine Verheyen, ponente del EMFA en el Parlamento Europeo, ha recordado que “ahora empieza el verdadero trabajo” y que no basta con que el reglamento exista: hay que aplicarlo plenamente. Coincide en que depender de la buena voluntad de cada gobierno nacional es una apuesta arriesgada para la libertad de prensa en Europa.
Desde la Asociación de Medios de Información (AMI) subrayamos que el verdadero éxito del reglamento EMFA dependerá de que los Estados miembros cumplan con sus obligaciones sin dilación, para que esta normativa pueda aplicarse de manera efectiva, y se convierta en una herramienta que garantice la independencia, el pluralismo y la libertad de los medios en toda Europa.
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