El Estado noruego ha puesto en marcha este 2026 un modelo inédito por el que abonará 45 millones de coronas anuales a los editores de prensa para entrenar con sus noticias una Inteligencia Artificial pública. Este acuerdo, impulsado por la Biblioteca Nacional, busca crear una tecnología soberana que respete la lengua y cultura del país, garantizando al mismo tiempo una retribución justa a los medios de comunicación.
El acuerdo fue formalizado en septiembre entre el Ministerio de Cultura y la Asociación de Empresas de Medios de Comunicación de Noruega, pero la gestión operativa recae sobre dos actores clave. Por la parte editorial, la representación legal y económica la ostenta Kopinor, la entidad noruega que gestiona los derechos de autores y editores, responsable de canalizar la remuneración. Por la parte estatal, la ejecución técnica es competencia exclusiva de la Biblioteca Nacional de Noruega, que asume el mandato de crear la infraestructura de IA y se erige como la única institución autorizada para custodiar y procesar los datos.
Esta alianza convierte a Noruega en el primer país del mundo en tratar el periodismo como una infraestructura cultural esencial para la tecnología. El objetivo del pacto es entrenar modelos de lenguaje en noruego y sami que reflejen los estándares editoriales, la historia y los valores democráticos de la nación, evitando la dependencia de modelos genéricos entrenados con texto web indiscriminado. Como contraprestación, el Estado inyecta 45 millones de coronas noruegas (aproximadamente 3,93 millones de euros) al año en el sector. Además, los modelos resultantes estarán disponibles libremente tanto para uso público como privado, fomentando la innovación local.
La solidez de este marco fue anticipada el pasado mes de diciembre por Javier de la Rosa, investigador de la Biblioteca Nacional de Noruega, en una entrevista concedida a CEDRO. De la Rosa explicó que la voluntad del Gobierno fue decisiva para alcanzar este consenso, diseñando una plantilla ética para Europa donde los modelos resultantes son de libre uso para la innovación, pero los datos originales de prensa quedan blindados técnicamente. Estas son las principales claves del acuerdo según CEDRO:
Más allá del desafío que supone lograr la adopción masiva de estos modelos frente a las grandes tecnológicas globales, esta iniciativa marca un punto de inflexión: por primera vez se valida económicamente el aporte periodístico en la cadena de valor tecnológica.
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