La BBC amenaza con demandar a Perplexity por el uso no autorizado de sus contenidos
La corporación pública británica asegura que esta plataforma de IA usa su contenido periodístico sin su consentimiento, y que las respuestas que genera con su información contiene errores significativos que podrían afectar la confianza de su audiencia.
La British Broadcasting Corporation (BBC) ha dado un paso firme en la creciente disputa entre medios de comunicación y plataformas de inteligencia artificial. La corporación pública británica ha enviado una carta formal a Perplexity, una emergente empresa de IA con sede en San Francisco, acusándola de utilizar contenido periodístico protegido por derechos de autor sin consentimiento ni compensación. Según ha informado Financial Times, la BBC sostiene que Perplexity ha copiado literalmente fragmentos de sus artículos, incluyendo informaciones recientes, para alimentar su buscador de inteligencia artificial y presentarlas a los usuarios sin atribución clara ni licencia.
«Esto constituye una violación de los derechos de autor en el Reino Unido y un incumplimiento de las condiciones de uso de la BBC», asegura la carta.
Es la primera vez que la BBC, una de las organizaciones de noticias más grandes del mundo, decide emprender acciones legales contra una empresa de inteligencia artificial.
Además del posible uso no autorizado de sus contenidos, la BBC asegura que hasta un 17 % de las respuestas generadas por Perplexity sobre su información contienen errores significativos en precisión, citas y contexto, lo que podría dañar la confianza pública en la emisora, especialmente por su naturaleza de servicio público financiado con fondos estatales. La compañía británica exige a Perplexity que cese el scraping (la extracción de su información), elimine cualquier contenido copiado, y proponga una fórmula de compensación económica.
Desde Perplexity han negado las acusaciones, calificándolas de “manipuladoras y oportunistas”, y han acusado a la BBC de actuar para proteger el dominio de otros gigantes tecnológicos como Google.
“Las afirmaciones de la BBC son sólo una parte más de la abrumadora evidencia de que hará cualquier cosa para preservar el monopolio ilegal de Google”, aseguró la tecnológica, sin dar ninguna explicación adicional.
Un conflicto creciente: medios vs IA
El caso de la BBC no es aislado. En los últimos meses, varias organizaciones de medios de comunicación han tomado medidas legales contra plataformas de IA. News Corp, el conglomerado propietario de The Wall Street Journal y New York Post, demandó a Perplexity en 2024 por infringir derechos de autor y usar marcas registradas sin autorización. También han mostrado su preocupación medios como Forbes, The New York Times, Raw Story, The Intercept, y grupos editoriales de Canadá e India, quienes han presentado demandas contra OpenAI y Microsoft por utilizar sus artículos para entrenar modelos sin licencia.
Uno de los casos más sonados fue el de The New York Times, que denunció en 2023 que parte de su archivo había sido utilizado para desarrollar ChatGPT. Por otro lado, Getty Images presentó una demanda contra Stability AI por usar millones de imágenes sin autorización para entrenar su modelo de generación de imágenes, Stable Diffusion.
Acuerdos en lugar de tribunales
Pese a esta tensión judicial, algunos medios han optado por establecer acuerdos con las plataformas de inteligencia artificial. Prisa (editora de El País) y Le Monde firmaron en 2024 un acuerdo con OpenAI para licenciar contenidos a cambio de compensaciones económicas y visibilidad. Otros grupos como Axel Springer, Financial Times, Time, The Atlantic o Fortune han pactado con herramientas como ChatGPT o Perplexity mediante fórmulas de reparto de ingresos o enlaces a sus artículos como fuente original.
Incluso se están creando programas específicos como el “Publishers Program” de Perplexity, que incluye a medios como Der Spiegel, Texas Tribune, Entrepreneur o Time, y que promete remunerar a los editores por el tráfico que reciben desde las respuestas de su motor de búsqueda con IA.
Europa: epicentro del debate legal y ético
El conflicto entre medios y plataformas de IA ha adquirido especial relevancia en Europa, donde el debate sobre los derechos de autor en la era digital está en el centro de la agenda política y legislativa. En este contexto, la Unión Europea ha trabajado en un nuevo marco regulatorio para la inteligencia artificial. El AI Act, la primera gran legislación sobre IA a nivel mundial, impone obligaciones de transparencia a las plataformas, entre ellas revelar los datos utilizados para entrenar modelos y respetar las normativas de propiedad intelectual.
Paralelamente, la Comisión Europea está desarrollando un código de buenas prácticas para el uso de contenidos creativos en sistemas de IA. No obstante, dicho código ha sido criticado por colectivos de creadores, editores, músicos y otros sectores culturales, que consideran que el borrador actual favorece a las tecnológicas y debilita la protección de los derechos de autor. Las organizaciones culturales alertan del riesgo de permitir un uso masivo de obras sin remuneración justa ni consentimiento.
Este debate se sustenta también en la directiva europea sobre derechos de autor en el entorno digital (DSMD), aprobada en 2019, que reconoce el derecho de los editores a obtener una compensación por el uso de sus contenidos mediante técnicas de minería de texto y datos. Algunos países, como Reino Unido, ya han comenzado a explorar sistemas de licencias colectivas para asegurar que los creadores reciban compensaciones cuando sus obras se usan en entrenamientos de IA.
Una redefinición del equilibrio entre innovación y derechos
La posible demanda de la BBC contra Perplexity no solo representa un nuevo capítulo en la batalla por los derechos de autor en la era de la inteligencia artificial, sino que también plantea una pregunta clave: ¿cómo se puede equilibrar la innovación tecnológica con el respeto a la propiedad intelectual y la sostenibilidad del periodismo y la creación cultural?
Mientras las tecnológicas apuestan por desarrollos cada vez más veloces y potentes, los medios de comunicación y los sectores culturales exigen una regulación clara, transparencia en el uso de contenidos y modelos de compensación justos. El desenlace de estos conflictos —judiciales o negociados— será determinante para establecer las reglas del juego en el ecosistema digital.