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El International Press Institute (IPI) y el Media and Journalism Research Center (MJRC) han presentado su informe de seguimiento en ocho Estados miembros sobre la ley EMFA. El estudio, cofinanciado por la Comisión Europea, concluye que España mantiene un cumplimiento parcial de la normativa.

La plena entrada en vigor de la Ley Europea de Libertad de Medios (European Media Freedom Act, EMFA) en agosto de 2025 marcó un paso relevante en el refuerzo del marco común europeo para la protección del pluralismo y la libertad informativa.

Con el objetivo de evaluar su impacto real, el International Press Institute (IPI) y el Media and Journalism Research Center (MJRC) han publicado el informe Media Capture Monitoring Report: 2025 Overview, que ofrece una de las radiografías más completas hasta la fecha sobre el grado de aplicación efectiva de esta normativa en la Unión Europea.

El estudio analiza la situación en ocho Estados miembros (Bulgaria, Finlandia, Grecia, Hungría, Polonia, Rumanía, Eslovaquia y España) y examina hasta qué punto la EMFA está contribuyendo a limitar los riesgos de captura política y económica de los medios. La evaluación se basa en cuatro grandes indicadores estructurales: la independencia de los reguladores, la independencia de los medios de servicio público, el uso de fondos estatales en el sector mediático y el pluralismo y la transparencia en la propiedad de los medios.

Un panorama europeo fragmentado tras la entrada en vigor de la EMFA

Una de las conclusiones principales del informe es que la aplicación de la EMFA avanza de forma desigual y, en general, más lentamente de lo previsto. Aunque el reglamento es directamente aplicable desde agosto de 2025, la mayoría de los países analizados no han adoptado todavía todas las medidas necesarias para garantizar su plena efectividad.

El informe describe un panorama profundamente fragmentado. Finlandia se consolida como el único país que ha logrado una adaptación completa y en plazo al nuevo marco europeo, mediante reformas legislativas que entraron en vigor de manera simultánea a la EMFA. En el resto de los Estados analizados predominan situaciones de implementación parcial, retrasos en los procesos legislativos o enfoques selectivos centrados solo en algunos aspectos de la normativa.

El estudio advierte, además, de que esta lentitud en la implementación contrasta con la persistencia de dinámicas de presión política y económica sobre los medios, lo que refuerza la importancia de avanzar en la aplicación práctica de la ley.

Hungría ha optado por impugnar la legalidad de la EMFA ante el Tribunal de Justicia de la UE y no ha tomado medidas internas de implementación, lo que ha derivado en un procedimiento de infracción por parte de la Comisión Europea. Situación similar atraviesa Eslovaquia, que ha protagonizado un retroceso directo con la disolución de su radiotelevisión pública (RTVS) y la creación de una nueva entidad (STVR) bajo mayor control gubernamental, una maniobra calificada como violación directa del artículo 5 de la normativa EMFA.

En una zona intermedia se encuentran países como Polonia, Grecia, Rumanía y Bulgaria, donde la adaptación es selectiva o se ve frenada por la parálisis política. En estos territorios, aunque existen garantías legales sobre el papel, la independencia efectiva de los reguladores es a menudo inexistente debido a procesos de nombramiento vulnerables a la influencia partidista.

Principales hallazgos del informe

Entre los elementos más destacados del informe se encuentran varias tendencias comunes en el conjunto de los países analizados:

  • Independencia limitada de los reguladores: El informe constata que todos los Estados cuentan con marcos legales que reconocen la independencia de las autoridades reguladoras. Sin embargo, en la práctica, dicha independencia se ve frecuentemente condicionada por sistemas de nombramiento con fuerte componente político, mandatos poco protegidos o presupuestos dependientes de decisiones gubernamentales. Esta combinación reduce la capacidad de los reguladores para actuar con plena autonomía, pese a cumplir formalmente los requisitos legales.
  • Presiones persistentes sobre los medios de servicio público: El estudio señala que la interferencia política en los medios de servicio público sigue siendo un fenómeno generalizado en Europa. Aunque la independencia editorial y funcional está recogida en la mayoría de los marcos normativos nacionales, su garantía efectiva depende de factores como la estabilidad de los órganos de gobierno, la transparencia en los procesos de designación y la previsibilidad de la financiación. El informe identifica diferencias significativas entre países, pero subraya que se trata de un ámbito especialmente sensible en el contexto de la EMFA.
  • Uso de fondos estatales como factor de influencia: Otro de los hallazgos clave es el papel de la publicidad institucional y otros fondos públicos como elemento potencial de influencia sobre el ecosistema mediático. Salvo casos muy concretos, el informe concluye que los Estados miembros aún no han desarrollado mecanismos plenamente alineados con el artículo 25 de la EMFA, que exige criterios objetivos, transparentes y no discriminatorios en la asignación de estos recursos. La falta de información accesible y sistematizada dificulta la supervisión pública y limita la evaluación de su impacto real.
  • Riesgos para el pluralismo mediático: El informe subraya que ningún país analizado cumple íntegramente con los estándares de la EMFA en materia de pluralismo y transparencia de la propiedad. Aunque existen registros y obligaciones de información en distintos sectores, el enfoque sigue siendo fragmentado y sectorial. La ausencia de mecanismos transversales y de evaluaciones específicas del impacto de las concentraciones en el pluralismo informativo deja a muchos sistemas mediáticos expuestos a presiones políticas y económicas.

España en el marco del análisis comparado

En el contexto del análisis comparado realizado por el International Press Institute y el Media and Journalism Research Center, España se sitúa en una posición intermedia, caracterizada por un cumplimiento parcial de la Ley Europea de Libertad de Medios. El informe destaca que el sistema español cuenta con una base normativa desarrollada en varios de los ámbitos cubiertos por la EMFA, al tiempo que identifica áreas en las que persisten retos estructurales similares a los observados en otros Estados miembros.

Uno de los elementos que subraya el estudio es que España dispone de marcos legales que reconocen formalmente la independencia editorial y funcional de los servicios de interés público, así como mecanismos de supervisión y control previstos en la legislación vigente. No obstante, el informe señala que la efectividad de estas garantías depende en gran medida de factores como la estabilidad de los modelos de gobernanza y la previsibilidad de los sistemas de financiación, aspectos que la EMFA considera esenciales para reforzar la autonomía institucional y reducir la exposición a dinámicas coyunturales.

En relación con la financiación de los servicios de interés público, el informe pone de relieve la importancia de avanzar hacia esquemas más estables y plurianuales, que permitan una planificación a medio y largo plazo. Según el análisis, la dependencia de decisiones presupuestarias anuales puede generar incertidumbre y limita la capacidad de estos servicios para desarrollar plenamente su mandato, una cuestión que no es exclusiva de España, pero que adquiere relevancia en el marco de las exigencias introducidas por la EMFA.

En materia de regulación y supervisión del sector audiovisual, el estudio reconoce que España ha incorporado obligaciones de transparencia alineadas con los estándares europeos, en particular en lo que respecta a la identificación de los prestadores de servicios y a la información sobre su estructura de participación. Este desarrollo sitúa al sector audiovisual español en una posición relativamente avanzada dentro del conjunto de países analizados. Sin embargo, el informe observa que este enfoque sigue siendo sectorial y que uno de los retos pendientes es la construcción de mecanismos transversales que abarquen a todos los tipos de medios, incluidos los impresos y digitales, tal como prevé la EMFA.

El informe también analiza el marco existente en relación con la publicidad y la comunicación institucional. En este ámbito, España cuenta desde hace años con una normativa específica que establece obligaciones de información y rendición de cuentas. No obstante, el estudio señala que la EMFA introduce nuevos estándares en materia de transparencia, objetividad y accesibilidad de la información, lo que plantea la oportunidad de reforzar y sistematizar los datos disponibles para facilitar una supervisión más efectiva por parte de las instituciones y de la ciudadanía.

En cuanto al pluralismo mediático, el informe describe una situación mixta. Por un lado, reconoce la existencia de instrumentos de control de concentraciones y de obligaciones de información en determinados sectores; por otro, subraya que, al igual que en el resto de los países analizados, España aún no dispone de un mecanismo horizontal que evalúe de forma específica el impacto de las operaciones de concentración sobre el pluralismo informativo y la independencia editorial, tal como contempla la EMFA. Esta ausencia limita la capacidad de anticipar y corregir posibles riesgos derivados de procesos de concentración en el ecosistema mediático.

En conjunto, el informe sitúa a España dentro del grupo de Estados miembros que han avanzado en la adaptación formal al nuevo marco europeo, pero que afrontan el reto de completar y consolidar la aplicación práctica de la EMFA. El estudio no identifica singularidades aisladas, sino dinámicas compartidas con otros sistemas mediáticos europeos, lo que refuerza la idea de que el proceso de implementación debe entenderse como una evolución gradual, basada en el refuerzo de la estabilidad institucional, la transparencia y la coherencia regulatoria.

Un año decisivo para la efectividad de la EMFA

El informe concluye que 2026 será un año clave para evaluar si la EMFA logra traducirse en garantías reales para la independencia editorial, el pluralismo y la sostenibilidad del ecosistema mediático europeo. La capacidad de los Estados miembros para completar las reformas pendientes, reforzar la independencia institucional y mejorar los mecanismos de transparencia será determinante para que la normativa cumpla su objetivo.

En este escenario, el seguimiento continuo de la implementación y el intercambio de buenas prácticas a nivel europeo se perfilan como elementos esenciales para avanzar hacia un marco común que refuerce la confianza en los medios y contribuya a un espacio informativo plural y robusto en la Unión Europea.

 

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