Sobre la difusión de noticias falsas, ya se intuía, pero ha sido un estudio del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) el que lo ha demostrado con cifras. Las fake news se comparten hasta un 70% en plataformas de interacción como Twitter que las verdaderas. Es más, según sus conclusiones, para llegar a un alcance de 1.500 personas, son necesarias seis noticias verdaderas, pero solo una falsa. De esta forma, el estudio sugiere que “las noticias falsas viajan más rápido, más lejos, en un ámbito más profundo y amplio” que las verdaderas.
Para llegar a esta conclusión, la investigación está basada en el análisis de las reacciones en Twitter durante el atentado terrorista de la Maratón de Boston de 2013. Para ello han estudiado unos 126.000 tuits y sus retuits entre 2015 y 2017 que habían sido compartidos por un total de 3 millones de personas alrededor de 4,5 millones de veces. Y las conclusiones son reveladoras.
Otro de los titulares que nos deja el estudio tiene que ver con quién comparte estas noticias. Paradójicamente a la creencia popular, no son bots programados con fines maliciosos, sino que son las personas las que más comparten las llamadas fake news.
Este comportamiento de los humanos en redes sociales no se limita a algunos ámbitos, ya que la tendencia se repite “en todas las categorías”, aunque con matices. Así, se comparten más las noticias falsas relacionadas con la política que las vinculadas al terrorismo, los desastres naturales o la ciencia.
Según este estudio, los usuarios no comparten noticias falsas con el objetivo de propagar mentiras a conciencia, sino, sobre todo, porque resultan más interesantes. La investigación concluye que la viralidad de las noticias falsas es debida, entre otras cosas, por el sentimiento de relevancia que otorga a las personas compartir contenidos que a priori son desconocidos, aunque ello lleve a compartir noticias que no son verdad.
No es un problema del pasado, sino más bien de futuro. Según este estudio la cantidad de noticias falsas en Twitter se está incrementando de manera importante, especialmente desde las últimas elecciones presidenciales en EEUU.
Los investigadores del MIT consideran que su estudio arroja resultados “aterradores”, dado que la solución en la actualidad no pasa por un remedio tecnológico, sino que sería necesario actuar sobre la conducta humana. Su recomendación principal: “¡Piensen antes de retuitear!”
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