Los editores alemanes piden a la Comisión Europea frenar el rastreo de Meta
Banderas de la Unión Europea ante el edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, a la que los editores alemanes piden frenar el rastreo de Meta. Foto: © Superbass / CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
Las dos grandes asociaciones de editores de Alemania, BDZV y MVFP, piden a la Comisión Europea que frene una nueva cláusula de Meta que le permitiría rastrear y recopilar el contenido de las webs de los medios. Forma parte de las condiciones que deben aceptar las empresas que usan Facebook o Instagram, y entra en vigor el 30 de octubre.
La BDZV, que agrupa a los editores de diarios y de medios digitales, y la MVFP, que representa a los editores de revistas, hicieron pública su petición el 20 de octubre. Piden a la Comisión Europea que examine el cambio «sin demora» y que prohíba aplicarlo hasta que termine de estudiarlo. Juntas representan a más de 500 editoriales con unas 9.000 marcas y productos editoriales, según la nota conjunta de ambas asociaciones.
Las asociaciones insisten en la urgencia. A su juicio, intervenir después del 30 de octubre llegaría tarde, porque los rastreadores automáticos pueden copiar grandes fondos editoriales en muy poco tiempo.
Comunicado del 20 de octubre
«Meta supedita el acceso a sus plataformas a la cesión gratuita de todo el producto editorial digital. Es un robo sin escrúpulos»
Asociaciones de editores de diarios y revistas de Alemania
Qué permitiría el rastreo de Meta
Los términos comerciales son las condiciones que aceptan las empresas que usan Facebook, Instagram, WhatsApp o Messenger con fines profesionales, por ejemplo para gestionar una página o publicar anuncios. Para los usuarios particulares, en su día a día, no cambia nada. Las empresas, en cambio, aceptarán las nuevas condiciones por el simple hecho de seguir usando estos servicios. Quien no esté de acuerdo deberá dejar de usar los productos de Meta con fines comerciales.
La novedad es una cláusula que autoriza el rastreo de Meta. Permite a la compañía usar programas automáticos para acceder, recopilar, analizar y rastrear las webs asociadas a los productos o servicios de cada empresa. Según los editores, también abarca las páginas de un medio que los usuarios comparten en sus plataformas, es decir, sus artículos. Meta lo niega. Hasta ahora, ese permiso solo afectaba a las empresas que se anunciaban en sus plataformas.
La primera versión de la cláusula permitía a Meta usar ese contenido para «entrenar» sus productos. Tras las críticas, Meta retiró la palabra «entrenar» el 16 de octubre. A cambio, limitó los usos a sus productos publicitarios y empresariales, como los anuncios o sus herramientas para empresas. El rastreo de Meta sobre las webs se mantiene.
Los editores alemanes invocan la Ley de Mercados Digitales
El primer argumento de la BDZV y la MVFP es el artículo 6, apartado 12, de la Ley de Mercados Digitales. Esta norma se aplica a los guardianes de acceso, las grandes plataformas que la Comisión Europea somete a obligaciones especiales. Les exige ofrecer a las empresas condiciones «equitativas, razonables y no discriminatorias» en sus redes sociales. Meta tiene esa designación para Facebook e Instagram. Para las asociaciones, extraer y explotar el contenido de las webs de los editores sin un consentimiento específico no guarda proporción con el servicio que presta la plataforma.
El segundo argumento es una vinculación abusiva, que las asociaciones consideran un abuso de posición dominante. Según la nota, Facebook e Instagram son un canal de distribución importante para los editores. Con los nuevos términos, usar ese canal obligaría a abrir a Meta todo su producto editorial, incluido el que publican fuera de la plataforma.
Las asociaciones consideran insuficiente la retirada de la palabra «entrenar». Recuerdan que el entrenamiento es solo uno de los usos posibles de la inteligencia artificial. Otros usos, como los resúmenes automáticos, la búsqueda o los sistemas de recomendación, seguirían cubiertos, según su interpretación.
Editores europeos y estadounidenses rechazan la cláusula
Antes de la petición alemana hubo otras reacciones del sector, todas del 16 de octubre y sobre la primera versión de la cláusula. El European Publishers Council anunció que escribiría formalmente a las vicepresidentas ejecutivas de la Comisión Teresa Ribera y Henna Virkkunen. «Mantener una cuenta de empresa o que un lector comparta un enlace nunca debería considerarse una licencia general para explotar el contenido de un editor», señaló su directora ejecutiva, Angela Mills Wade, en la nota del European Publishers Council.
En el Reino Unido, la News Media Association pidió al Gobierno y a los reguladores que lo impidan. En Estados Unidos, la presidenta y consejera delegada de la News/Media Alliance, Danielle Coffey, calificó los nuevos términos de «escandalosos y probablemente ilegales».
No es el único frente abierto entre los editores y Meta. En Noruega, los medios le han dado hasta el 2 de noviembre para responder por los anuncios fraudulentos que suplantan a sus cabeceras.
Meta sostiene que el cambio no afecta a las webs de noticias
Meta defiende que solo ha unificado sus condiciones comerciales y publicitarias. Un portavoz de la compañía aseguró que los términos de rastreo «solo se aplicaban» a sus productos publicitarios y empresariales. «Esto no tiene que ver con rastrear webs de noticias», añadió.
Según Meta, los medios pueden seguir bloqueando su rastreador con el archivo robots.txt, el sistema con el que una web indica qué programas pueden recorrerla. Sin embargo, ninguna de las dos versiones de la cláusula menciona ese archivo, como ha señalado Nieman Lab. Uno de los juristas consultados por ese medio, Matt Topic, considera que el verbo «desarrollar», que sigue en el texto, es lo bastante amplio como para incluir «entrenar».
Hasta el 21 de octubre, la Comisión Europea no se había pronunciado públicamente sobre la petición de frenar el rastreo de Meta. La presión del sector ya llevó a Meta a retirar la palabra «entrenar» de la cláusula. La propia Ley de Mercados Digitales encarga a la Comisión Europea comprobar si las condiciones que imponen estas plataformas son equitativas. Los editores le piden que lo haga antes del 30 de octubre.

