La llamada “Gran Muralla Cibernética” es el sistema empleado por el régimen del Partido Comunista para poder controlar los contenidos políticamente sensibles que se publican Internet, para evitar así que puedan ser críticos y contrarios a sus intereses. Una muralla que lleva años censurando contenidos de diarios españoles relevantes, como El País o El Confidencial, y algunos de los más importantes medios internacionales, como los estadounidenses The New York Times o The Washington Post, los económicos The Wall Street Journal o The Economist’, el diario británico The Independent y la cadena pública del país, la BBC, o los principales diarios alemanes: Der Spiegel, Bild o Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Fuentes consultadas por AMI de varios de los medios censurados aseguran “desconocimiento” por la situación, puesto que no reciben un aviso ni nada similar para poder aclarar la situación, y muchas veces desconocen si realmente hay acceso o no, salvo que se resida en el país asiático. Así, desde el diario ABC aseguran no haber recibido ninguna información oficial sobre el motivo de la censura.
Para el diario, todo apunta a la publicación del tema de los desaparecidos por sus desavenencias con Pekín. Un tema delicado del que empiezan a hacerse eco medios de todo el mundo, pues antes de la tenista Shuai ya desaparecieron temporalmente magnates como el fundador de Alibaba, Jack Ma, artistas críticos como Ai Weiwei, actrices multadas por desfalcar a Hacienda como Fan Bingbing y o el anterior jefe de la Interpol, Meng Hongwei, condenado el año pasado por corrupción. Junto a esta publicación, el diario ABC ofreció en sus páginas un amplio perfil sobre el actual presidente chino, dentro de su serie dominical sobre los dictadores comunistas del siglo XXI, en el que, bajo el título Xi Jinping, el emperador rojo, le tildaba como el dirigente más autoritario y poderoso desde Mao Zedong.
Falta de libertad de expresión en el régimen chino.
Además de medios de comunicación, el régimen chino censura todas las redes sociales occidentales, como Facebook, Youtube, Twitter o Instagram, y algunas de las más populares páginas web y aplicaciones de mensajes y videollamadas, como WhatsApp y Signal. Con este control, Pekín impide que circulen discursos políticos contrarios, neutraliza las críticas contra sus abusos y desmanes y, de paso, fomenta sus propias empresas y plataformas tecnológicas. Y, tras siete años, en los que no faltaron las polémicas por plegarse a la censura, LinkedIn fue el mes pasado la última red social occidental en abandonar China. Poco después, Yahoo también dejaba de ofrecer su servicio en el país.
Desde AMI, no podemos sino unirnos a la familia de ABC para clamar contra la censura impuesto por el régimen comunista chino y pedir a su actual Gobierno que permitan el acceso a los medios de comunicación españoles actualmente bloqueados. Creemos en la libertad de expresión y en la libertad de prensa por encima de cualquier régimen político imperante en cualquier país del mundo.
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