Tras analizar durante casi un año la empresa y la industria en general, el Boston Globe ha decidido que el cambio necesario en plena era digital tiene que hacerse desde dentro, desde su propia redacción. Según el editor, Brian McGrory, el nuevo rumbo del medio de comunicación está orientado a “servir mejor al público con los valores fundamentales de siempre”.
De esta forma, según se detalla en el comunicado oficial, pretenden mejorar su agilidad, convirtiéndose en más innovadores y más dispuestos a asumir riesgos. De esta forma conseguirán el mejor periodismo para los lectores, disponible para cuándo y cómo lo quieran leer.
El plan no ha dejado de sorprender. “Vamos a ser más divertidos, maldita sea, absolutamente más humanos”, ha declarado McGrory. “En realidad, el punto es que tenemos que cambiar constantemente, debido a que la industria y los hábitos y deseos de nuestros lectores, están cambiando constantemente. No hay arrogancia aquí, solo un deseo de alcanzar un gran periodismo y la estabilidad financiera que lo apoye”, indica el comunicado.
Entre las medidas que va a impulsar el diario está el contar con un equipo que genere compromiso en la audiencia, compuesto por reporteros, editores y productores “que digan a los lectores lo que necesitan saber, desde noticias de última hora hasta grandes eventos”. Además, incluirá un “súper departamento de textos refrescantes para servir mejor a los lectores”.
Con este nuevo rumbo, el Boston Globe explica que no busca que toda la organización piense en digital, sino que su objetivo es “ser grande en todas las plataformas”.
Incluirán además un editor de proyectos y contarán con un sistema de métricas que han llamado “Air Traffic Controller” que ayudará a los editores a saber qué está buscando la gente. Se incluye la figura del editor de innovaciones y apostarán por un equipo fuerte y sólido para producir grandes narraciones.
Además, trabajarán de manera más coordinada con las áreas de publicidad, eventos y circulación y diseñarán una estrategia de vídeo más coherente.
Según McGrory, elaborar la larga lista de cambios que se han fijado será difícil: “Aceptemos por adelantado que este será un tramo perturbador, más o menos a partir de ahora, a pesar de todos los buenos esfuerzos para prevenirlo. (…) Las transiciones son, inevitablemente, rocosas, pero vamos a poner nuestras cabezas y colectivamente llegaremos al otro lado”.
Y es que en el Boston Globe tienen claro que reinventarse en la era digital requiere grandes esfuerzos y un plan sólido.
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